Como sentimos

HAMLET.- Deja que te vea. ¡Ay, pobre Yorick! Yo le conocí, Horacio: era un hombre de una gracia infinita y de una fantasía portentosa. Mil veces me llevó a cuestas, y ahora, ¡qué horror siento al pensarlo!, a su vista se me revuelve el estómago. Aquí pendían aquellos labios que yo he besado no sé cuantas veces. ¿Qué se hicieron tus chanzas, tus piruetas, tus canciones, tus rasgos de buen humor, que hacían prorrumpir en una carcajada a toda la mesa? ¿Nada, ni un solo chiste siquiera para burlarte de tu propia mueca? ¿Qué hace ahí con la boca abierta? Vete al tocador de mi dama, y dile que, aunque se ponga el grueso de un dedo de afeite, ha de venir forzosamente a esta linda figura. Prueba a hacerla reír con eso.

William Shakespeare, Hamlet, Acto V, escena I

 

 

Nos sentimos acogidos

cuando dejamos el frío

y entramos en calor.

 

Nos sentimos niños

a quien la vida aguanta

en los brazos de mamá

cuando llegamos a casa

 

Nos sentimos en estabilidad

después de meses en alta mar

al fin vemos unas bellas tierras

Y el barco sumerge el ancla en el coral

 

¿Cuando nos sentimos vivos?

a algunos les cuesta una etapa de puro delirio

a otros, hasta que los huesos se tornen amarillos

y a los sabios, simplemente estar vivos.

 

Detalles de la pintura:

Frans Hals – Young Man With a Skull (1626)Young_Man_with_a_Skull,_Frans_Hals,_National_Gallery,_London.jpg

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s