Carta a Montreal

Cuando las olas finalmente viajen a las rocas

mis manos toquen la blanca y virgen arena

y el alba sea inmesurable recuerdo que posa

será esta basílica santuario de mis huellas

 

Sea la lavanda y otras flores el color que adornan

estén presentes en tu dorada y delicada cabellera

tus ojos como auroras en el firmamento flotan

¡ea! ¡bendito estos ojos por atestiguar tal belleza!

 

Seas tú una persona

un animal o una rosa

este poema es para tí

alguien que recuerda

quién apariencia asombra.

 

 

“I’ve been sitting here thinking about all the things I wanted to apologize to you for. All the pain we caused each other. Everything I put on you. Everything I needed you to be or needed you to say. I’m sorry for that. I’ll always love you ‘cause we grew up together and you helped make me who I am. I just wanted you to know there will be a piece of you in me always, and I’m grateful for that. Whatever someone you become, and wherever you are in the world, I’m sending you love. You’re my friend to the end. Love, Theodore.” Her (2013)

Hendrick Goltius – Plebius Horatius

Hendrick_Goltzius_020.jpg

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