Una historia de origami

No sé como empezar esto; a quien lo lea, quiero que llegue a muchas personas, pero en realidad quiero que toque el corazón de una.

Ojalá algún día entendamos -especialmente yo- que tenemos que hacer cosas aunque el miedo nos invada; lanzarnos de paracaídas, acercarte a una persona y decirle lo que sientes, alzar la cabeza y mirar el cielo. Ojalá fuesemos lo suficientemente inteligentes como para ver al horizonte y ver como los pájaros vuelan hacia el mientras el sol arropa la vista y se despide de nosotros, para volvernos a ver el día siguiente.

Esto es una historia de origami, porque mi amor por una única persona es como uno. Aunque lo transformes de nuevo en una simple hoja blanca, verás las marcas y verás lo fácil que es armarlo de la manera en la que estaba una vez armado, pero solo una persona sabe armarlo de esa manera. Es el origami que ella me hacía siempre y es el origami de mi amor por ella, de nuestro amor. Algo delicado, que se puede arrugar, pero nunca perder la forma.

 

Prólogo

 

Una vez conocí a mi prototipo de mujer perfecta, cabello como el sol y ojos color esmeralda; nunca le encontré una falla a ella, pero si al cariño que nos teníamos. Era inteligente, su pasatiempo era la música y llenaba mi corazón de esa sensación que me hacía falta, de compañía. Pero no todo era perfecto, vivía en otro estado de mi país y la cosa de la distancia es que no puedes disfrutar de ciertas cosas, como compartir un trago, o tocar a esta pareja.

Me alejé de esta persona, muchas veces; recuerdo que en uno de estos tiempos ella simplemente consiguió un novio, algo que duró poco; y cuando volví a ella, me contó sobre eso, me contó sobre su idilio y me aceptó de nuevo. Y se hizo mas intesa cuando volví (2013) pero estuvimos tres años saliendo y volviendo de nuestras vidas.1.JPG

Pero hasta el día de hoy, y cuando digo hasta, es porque abrí los ojos y ahora veo claramente; que ella nunca tuvo mas razón

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Pues durante todo 2015 estuvimos hablando de nuevo y recuperándo todo lo perdido; ahora que lo pienso, tal vez nunca vi el hecho de que nunca me imaginé un futuro con esta persona, tal vez era como me hacía sentir únicamente, tal vez era su belleza lo que me mantenía atado a ella. Pero aún así sentía algo por ella.

Tampoco pensé nunca que tendría tanta razón una persona, jamás pensé que esta persona fuese a ser esa persona que me enseñó a distinguir el amor de verdad de siplemente un deseo. Ella era un deseo. El día de hoy ella está en otro país, le guardo cariño como un simple recuerdo, pero nunca estaría con ella.

Pero simplemente no podía aguantar esta distancia; esta amargura de ver como otros hombres simpatizaban con ella y yo simplemente me sentía otro más, en cierto sentido. Podría decir que estuve enamorado levemente de esta persona, pero estaba enamorado de su simpatía y de su cariño; me gustaba mucho, pero simplemente era fácil de dejar ir cuando me sucedió lo siguiente:

 

I

 

Un catorce de febrero, el día del amor; cupido invadió mi corazón al empezar a conocer a una persona que nunca había visto pero que siempre estuvo ahí, viéndome a mi y finalmente yo le presté atención. Estaba en mi penúltimo año de bachillerato, era un niño, un rebelde sin causa que trabajaba por si mismo; había aceptado hace años una sombra mayor a la mía que se llamaba soledad, era la sombra que yo mismo había creado, creí nunca necesitar a nadie, aunque tuviese a esa persona a distancia.

Conocí a la persona mas maravillosa que conocí en todos mis años de vida, se llama Rosabel. Empezamos hablando ese día de los enamorados, ella era una romántica reprimida; era esa persona que no le gustaban las parejas porque no tenía la oportunidad de tener eso, pero aún así me arriesgué a tomar su corazón.

La hacía reír con imágenes o con mi actitud, siempre he tenído esa facilidad de ser extrovertido con quien creo que lo merece, pero ella me atraía con esa mirada y con su facilidad de entender mi modo de ser y de seguirlo, de no querer abandonar la conversación. Y un día simplemente empezamos a hablar por privado

Llegamos a tener conversaciones de muchísimos mensajes, hablábamos día y noche; no podíamos dejar de hablarnos ni un día. Recuerdo que para ese momento usábamos iMessage o Mensajes Directos de Twitter. Nos empezabamos a conocer, yo practicaba boxeo y ella estaba en su último año de bachillerato, realmente conectamos al instante, no necesitamos que pasaran meses para lograr salir y conocernos, aunque mi personalidad le dijera lo contrario, ella me empujó a conocerla.

Y llegó el primer día de mi vida, el día que nací; fue un sábado, en ese momento no tenía auto y recurría a mi mamá para que me llevase al lugar donde me encontraría con ella. En el Centro Comercial yo me quedé sentado, pensando y sudando preguntándome “¿y si no le gusto?” hasta que alguien se paró frente a mi y al levantar la cabeza la noté a ella; sentí lo mismo que una persona al destapar un regalo, sentí muchas cosas y a la vez no sabía que hacer; pero opté por lo mas incómodo y simplemente la abracé y le besé la cabeza (???). Me metí la mano en los bolsillos y ella me dirijió a sus amigas.

Me presenté y los seis fuimos a beber unas cervezas; en el camino nosotros dirigíamos el grupo caminando en frente de las otras cuatro personas, hablábamos de nuestra vestimenta y ella resaltó que le gustaban mis botas y mi camisa (Era lo que le había prometido vestir). Ella vestía una chaqueta de Jean que me gustaba mucho, pero no me gustaba mas que la manera en la que me miraba cuando nos sentamos en el bar.

De pronto me sacó una de sus amigas y me entrevistó, me preguntó cosas sobre ella pero las que mas recuerdo eran sus flores favoritas y su película favorita; la primera eran los tulipanes y la segunda era Orgullo y Prejuicio. Había pasado ese pequeño examen y me gané a sus amigas.

Camino al lugar donde nos encontramos por primera vez, ella me agarró la mano y recuerdo perfectamente donde fué, ella me agarró mi mano sudada y desde ese momento sentí una conexión que solo se fue haciendo mas intensa con el tiempo.

Nos sentamos en un lugar a esperar a que la recojieran, yo tenía miedo de su papá pero aún así le había prometido llevarla al lugar donde la iban a buscar, y la acompañé para que no se quedase sola; volví a sus amigas que todavía no se habían ido y recuerdo que me preguntaron si “quería ir en serio con ella” y yo le dije que si, con toda la pena del mundo producto del sonido que hicieron cuando respondí.

Cuando llegué a mi casa me tiré en mi cama con una sonrisa en la cara y miré el techo, lo miré con esperanza y como si el mismo cupido me hubiese quitado el corazón y se lo hubiese dado a ella.

 

II

 

Entonces sentí algo que nunca había sentido y la semana siguiente quería verla, la quería ver todos mis fines de semana; recuerdo que fue a la Hermandad Gallega, ella me esperaba y yo nunca había ido a un lugar así, no era una persona de salir. Pero lo hice porque quería verla. Pasé por la entrada, y la vi, me volvió a agarrar la mano y sentí de nuevo esa conexión, solo que aún mas fuerte, caminamos a un lugar donde el sol nos pegaba en la cara y su sonrisa cada vez que me veía era de vida.

Recuerdo que al sentarnos ella me besó el hombro y me manchó la camisa, se perdonó mil veces y yo solo tenía los cachetes rojos, llevaba un labial rojo que se quitó para no mancharme cuando me diese besos en el cachete. Hablamos de muchas cosas pero le hablé de como me lavaba la cara y escuché su primera carcajada, tengo que admitir que tiene una risa contagiosa. Mas tarde conocí a sus padres, le di la mano a su papá y un beso en la mejilla a su mamá; me cayeron bien desde un principio.

Al final de este día, mi hermana me esperaba afuera y eran las nueve de la noche, tenía horas queriendo darle un beso, mirando esos labios rosados con esos relieves tan hermosos, queriendo probarlos; y cuando nos dimos la última mirada para despedirnos, con ambas manos agarradas, la miré y le di un beso mientras sonreía. Le di un beso en los dientes y de inmediato le di otro. Le dije adiós y me monté en el carro. Sabía que había significado algo para ella.

 

III

 

Empezamos a alimentar nuestra sexualidad, nos escribíamos cosas de ese sentido, eramos dos bombas de hormonas que querían probar por primera vez los deseos carnales. Ella me mandaba fotos y yo también. Ella no estaba segura con su cuerpo, y tampoco me quería decir su peso, pero aún así yo la deseaba y hasta el día de hoy no puedo cuantificar ese deseo, no existe número tan alto.

Ella es ancha, con los senos mas bonitos y perfectos, un cuerpo suave y con un -disculpen la vulgaridad- culo grande para ese momento, hoy en día tiene un cuerpo mucho mas angelical, no me confundan, siempre ha sido el mejor cuerpo para mi. Ella es un imán de hombres, es el deseo de muchos, es una mujer entera.

Y llegó uno de los días mas especiales para mi, fuimos a un bar con pool; donde la esperé junto a su amiga por una hora (tal vez un poco menos) y me hizo una figura de origami (era fanática de eso) que guardé; debido a la gran cantidad de personas nos fuimos a un lugar mas privado y se sentó en mis piernas a petición mía; de inmediato tuve una erección y con pena se lo dije (tal vez esperando algo).

Jugamos pool y ella era la mejor, pero no la mejor en el juego, verla intentando meter una bola me llenaba de ternura, me calentaba el corazón; ella me acariciaba la espalda metiendo su mano en mi camisa y me daba escalofríos. Al final de ese día, le di otro beso al despedirnos, no la quería dejar, no quería separarme de ella.

En ese momento supe que me había tocado el alma, que me hacía sentir mariposas en el estómago, que me sudarían las manos hasta el día de hoy junto a ella; que me había reconciliado con la humanidad, algo que nunca habían hecho. Recuerdo que las primeras canciones que compartimos fue Anti Gris de Los Colores y Breezeblocs de Alt-J.

 

IV

 

Y llegó el día; 19 de Marzo de 2015; sábado por la tarde en un bowling cerca de mi escuela. Ese día tuvimos un espacio a solas en nuestra cita doble con una de sus mejores amigas; recuerdo que ella se había ido al baño y solo quedamos ella y yo en una mesa; ahí le dije que si quería ser mi novia y ella me respondió que si con la mayor felicidad del mundo.

Al salir de ahí fuimos a su casa y ella hizo que su papá cumpliera la promesa de emborracharse el día que tuviese novio. En ese momento solo tenía felicidad por mas miedo que me diese el que su papá me dijera “¿van en serio no?” y yo respondiese que si.

Recuerdo que la primera impresión de su casa es lo pequeña que era, me tomó por sorpresa, pero era acojedora, me presentó su cuarto y me dió los libros que todavía conservo, cuatro ejemplares de Ciencias Naturales y yo le di mi sueter lleno de mi perfume.

Desde ese momento todo se hizo mas intenso; todo evolucionó. También contaré lo malo; yo a veces era insensible, ella lloraba mucho por lo romántico que no comprendía y generaba problemas, pero siempre hallaba la manera de hacerla feliz.

Durante todo ese año alimentamos nuestra relación de sexualidad, le presenté a mis amigos que le cayeron bien desde un principio y logré presentarle con mucho orgullo a mi familia a mi novia, por primera vez en mi vida sentí que iba en el camino correcto.

El día de su cumpleaños (14 de agosto) fuimos a su fiesta, yo estaba molesto porque ella no me prestaba atención y la traté mal; terminé llorando abrazado a ella; nunca había llorado frente a ella y nunca me había sentido tan vulnerable como ella me hizo sentir.

Por una vez en mi vida me sentí importante y vital para una persona, sentí el amor de verdad, el amor que va a tu corazón por como te toca una persona; por como te besa, por como te ve, por como te habla, por como la sientes. Y nunca dejé de sentirme de esa manera.

 

V

 

El día de mi cumpleaños ella me regaló su virginidad, me dió algo que yo nunca le pedí por miedo a lo que pensara; tuvimos sexo ese día y la sentí mía, disfruté del mejor cuerpo que la naturaleza pudo crear. Ninguno de los dos sabía realmente que hacer, pero nos entendimos en el proceso y lo disfrutamos mucho, ella gemía junto a mi y hasta el día de hoy ha sido uno de los meores días de mi vida, no por el hecho del sexo, sino por haber desnudado nuestras confianzas completamente y no sentirnos avergonzados.

Hacía cosas que jamás pensé en hacer, le compré un cactus, una de sus plantas favoritas; el día que le compré rosas por primera vez fue la persona mas feliz del mundo, llevarla al cine, cargarla en mis brazos. Todo.

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Ella era completamente una enamorada y un tesoro como persona, recuerdo perfectamente como me trataba; como si fuese la única persona que alguna vez creyó en ella y que le daba algo que nadie mas le podía dar. Creyó en la carrera que quería estudiar, creyó en mis promesas, creyó en que la iba a amar toda la vida.

Pues yo me sentía de esa misma manera; mi familia nunca me dió el apoyo o la atención que ella me dió todo este tiempo y agradezco que sea de esa manera, si no, ella no sería el amor de mi vida; junto a todos sus atributos y virtudes, el hecho de que ella me tratase así, como nadie nunca lo había hecho, me hizo comprender que sería en serio esto.

Ver como la felicidad de una persona puede llenarte y cambiarte el día, nunca había sentido eso.

 

VI

 

Al cumplir el primer aniversario, compré un candado y lo colgué con un mensaje especial y nuestras iniciales en un lugar que nunca habíamos visitado hasta hace poco, pero que sabía que ahí la iba a llevar el día de habernos casado y posiblemente llevar a nuestros hijos también a pasear. Hice dos copias de la llave que puede abrir la cerradura; una para ella y una para nuestra hija. Es un candado que cada mes voy a visitar. Nunca le dije hasta el día de ayer (8 de agosto 2017) durante una conversación en la que me notificó que se iba del país.

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A mediados de mayo, después de cumplir nuestro aniversario, simplemente la dejé. Ella me rogaba en la puerta de su casa, jamás creí poder hacerle tanto daño a una persona. Y creanme que hasta el día de hoy no conozco mayor error en la historia de la humanidad, hasta el día de hoy esa es una de mis cargas. Conservé sus cosas porque al volver a mi casa lo único en lo que pensaba es en qué hice  ¿por qué dejé que el peso de mis estudios y de las presiones de mi familia dejaran que nuestros problemas en la relación (mínimos) se convirtiesen en un tormento?

En los tres meses separados solo pensé en volver con ella todos los días, hasta que un día me armé de valor y le dije que había cometido un error; al volver, todo se sentía diferente, pero seguíamos teniendo la chispa. Nos seguíamos amando y ella simplemente me perdonó, y me parece la mujer mas valiente y misericordiosa por hacerlo.

Se convirtió en una gran cocinera, me cocinaba cosas como tostadas francesas, descubrimos que eramos un gran equipo cuando hicimos una torta, que habían muchísimas cosas que compartíamos mas que antes y que a pesar de diferencias, nos seguíamos amando. El amor no se trata de una persona igual a ti, se trata de encontrar la perfección estando juntos y siendo diferentes, de encontrar un pedazo de ti en otra persona.

Recuerdo que me acompañó a mi graduación, lucía un hermoso vestido rojo y estaba orgulloso de agarrarle la mano y que todo el mundo la viese conmigo, peleamos ese día y cuando nos tocó dormir en mi cama, no la podía tocar porque estaba muy molesta; pero se que ella me seguía queriendo a mi lado cuando me tocó en medio de la noche porque tenía miedo de la puerta abierta en mi cuarto (y la oscuridad)

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Y después de un par de meses, la seguía golpeando emocionalmente por nunca sentirme suficiente pero simplemente le dije que no la amaba, otro de mis mayores errores en la vida; lo dije como impulso. Y en menos de una semana lo pensé y sabía que nada de esto era su culpa, la invité a un café y hablamos de todo; me perdonó aún así teniendo el corazón roto.

Desde ese momento le prometí a ella y personalmente le dije a su padre que mas nunca la abandonaría, hasta el día de hoy mantengo esa promesa; mantengo esa palabra de amor, que no dejaría que mas nunca que sentirme agobiado me hiciese herirla de esta manera. Me di cuenta que solo quería una cosa, y era a ella; es mi primer y único amor, mi primera experiencia sexual, la primera y única persona por la que me vestí en halloween, la primera y única persona por la que me compré un traje, la primera y única, Rosabel.

 

VII

 

Y así fué, volvimos e hice todo lo que no hice antes; salíamos mucho mas, íbamos a la universidad juntos, me sentía invencible; nos empezamos a imaginar un futuro juntos, todavía la veo como la única mujer que quiero tocar y como la madre de mis hijos.

Todavía le dolía el hecho de que no subiese fotos con ella (algo que hacía antes) y cosas como no dedicarle canciones o escribirle poemas (aunque lo haya hecho, nunca se lo dije) y lamento cada una de esas cosas, ojalá pudiese devolver el tiempo.

El día de nuestro segundo aniversario (19/03/2017) la invité a comer, le regalé muchísimas flores y pasamos uno de los mejores días de mi vida. Ella estaba feliz, estaba enamorada, estaba ilusionada.

Teníamos sexo muchas veces al mes y compartíamos bastante. Pero simplemente se fue degradando por el peso que la vida tenía sobre mi , a veces la universidad me presionaba mucho, a veces mis obligaciones me llenaban el horario, me quería ir siempre al terminar clases y no la veía en la universidad, un montón de pequeñas cosas que durante dos meses degradaron también la relación. Había puesto muchísimas cosas por encima de ella pero me encerré en una rutina por un par de meses, algo que iba a compensar pero simplemente el tiempo me ganó. No volveré nunca mas a una rutina, y espero probárselo algún día.

Hasta que llegó el día de mi muerte; el diecinueve de Junio de este mismo año (2017) me pidió un tiempo, yo salí de uno de mis exámenes mas importantes, ese por el cual le había cancelado un sábado para estudiar, le había prometido compensárselo cuando terminase el semestre. Pero ese día el cielo estaba nublado y ella me pidió hablar en persona, me dijo que todo estaba mal y que no veía como esto podía todavía funcionar.

Yo le di un tiempo, entiendo que a veces lo mejor es pensar, al final de todo, fui un patán y descuidé todo esto; y desde el momento en el que me paré y caminamos en direcciones opuestas, sabía que todo sería diferente, la lluvia empezó a correr por mi cara cuando caminaba hacia mi carro y me quedé diez minutos bajo ella, mirando como caía sobre mi cara. Corrí hacia ella pero no la encontré, se había ido; me habría arrodillado ante ella en frente de todo el mundo, pidiéndole que me perdonase, que todo iba a estar bien y que si era necesario no irme a Canadá, que no me iba.

Pero era tarde. Solo me quedó en la cabeza pensar en cosas que no eran, pero me armé de valor y le escribí cuatro días después, para rogarle en medio de lágrimas, no había llorado desde esa vez en la piscina. Y me dijo que estaba de acuerdo en darme una semi-oportunidad, yo estaba conforme con luchar por ella; el viernes salimos al cine y llevaba unos shorts blacos con detalles negros que la hacía lucir hermosa; no la podía ver a los ojos, seguía bastante herido, pero la seguía amando como nadie en este mundo. Ella me agarró la mano y sentí lo mismo, sentí esa conexión tan grande y tan hermosa, me llenó de vida en ese instante.

Al día siguiente (sábado) le compré flores y se las dí por sorpresa, su cara era la misma que la primera vez que se las compré, sabía que estabamos dañados, pero que su corazón todavía me amaba. Le había prometido repararlo, al final, todo era reparable excepto una infidelidad, y así fué, la invité a lugares a los que nunca habíamos ido pero simplemente me dijo que se había acabado. Que lo sentía igual.

El lunes le había pedido vernos, solo quería verla por una última vez; por las protestas en mi país me tuve que quedar en su casa, la acompañé a la peluquería y ahí todo se sintió como nunca; me miraba con esos ojos brillosos que siempre tiene, esos ojos de vida y de amor con los que uno mira al amor de su vida, mientras se arreglaba las manos compartíamos cosas del horóscopo (cosa que le encanta) y que al final yo le agarré el gusto.

Cuando se arreglaba el cabello yo solo la veía desde lejos, verla arreglándose, mirándose al espejo, me llena de ternura todavía; y cuando me miró a mi, y me llamó para que me sentase a su lado; con la misma mirada, Cupido me volvió a flechar, era una mirada que no había notado por mis demonios personales. Me senté a su lado y ella me miraba ocasionalmente, yo no podía hacer mas nada que limpiarme las lágrimas de felicidad. Le dije que estaba hermosísima y noté como sus ojos todavía deslumbraban cuando le decía eso.

Me regaló un anillo y le pregunté que significaba; ella simplemente me dijo “para que estés conmigo siempre” hasta el día de hoy nunca me lo he quitado. Dejé que se quedara con mis cosas porque se que cada una de ellas le gusta.

Mientras presentaba un examen a computadora, ella se quedó dormida y simplemente me quedé contemplandola, sus piernas que quería agarrar, me quería lanzar sobre ella y caerle a besos, quería morderla, quería hacer muchas cosas que ya no podía.

Cuando se despertó hablamos de cosas que no le había dicho antes (o en mucho tiempo) y vi como sus labios temblaban porque le había tocado ese corazón, ese corazón que estaba tras los muros, un corazón que estaba muy roto.

Me abrazó y lloramos juntos, no quería soltarla, no quería separarme. Hasta que me llevó al cuarto donde dormiría y la vi irse.

A la mañana siguiente me despertó de una manera diferente a la que me despertaba siempre, todo se sintió diferente, me sentía despojado de todo pero no podía hacer mas nada que pasar lo que me quedaba con ella mirándola.

Ofrecí llevarla a ella y a su familia a la graduación de su hermano Isaac, el campeón de la casa. Cuando se bajó del carro, de su puesto, el de copiloto, le dije ‘te amo’ sin querer y se volteó, mirándome con una mirada que nunca en mi vida voy a olvidar, respondiéndome “yo también te amo” y con una sonrisa. Este recuerdo lo guardaré siempre en mi corazón.

 

VIII

 

Al día siguiente (martes) le compré flores al salir de mi último exámen, ella estaba en uno también, se las llevé a su casa, la puse junto a unos chocolates y un poema que también le había escrito. Como si fuese navidad le dejé esos regalos, no para que volviese conmigo, sino para que notase que me tenía a mi, que sentía eso por ella y para alegrarle el día (si no había salido bien en su examen).

Volví a mi casa y me acosté a ver el celular hasta que me escribiese, pasaron cuatro horas hasta que me dijo “gracias, pero no es lo correcto, porque no somos nada” y la entendí perfectamente ¿por qué no hice eso cuando estábamos juntos?.

Y hasta el día de hoy le escribo todos los poemas que ustedes ven, le hice una lista de 239 canciones que nunca le dediqué; cosas que no hice antes, las hago cuando la perdí. A veces la única manera de aprender es a los golpes.

Pero no la he visto más; todavía intento ser su tranquilidad, todavía intento ser algo mas que un ‘recuerdo’ o una ‘etapa’ para ella. No le escribo poemas o hago todo esto para que vuelva conmigo, sino para sentirme eso, y probarle que soy también el amor de su vida. Ella dice que me ama, pero que ya no está enamorada de mi y lo entiendo, la desilucioné con muchísimas cosas.

Ahora se va del país, otro golpe más para mi. Recuerdo haberle dicho desde el primer aniversario que yo me iría a donde ella se fuese y que si yo me iba, si era necesario casarme para que la dejaran irse conmigo, lo haría; llámenlo locura, pero ella es lo único que me mantenía en este país. Se va a perseguir sus sueños, y estoy feliz por ella, estoy feliz por irse a un lugar mejor. Ojalá estuviese ahí junto a ella para defenderla y apoyarla como siempre lo he hecho, ojalá pudiese agarrar el mismo avión y despertar en otro lugar, a hacer una vida nueva juntos.

Volviendo al principio, a veces nos cuesta ver a largo plazo, ella dice que tal vez nos reencontremos en otro país. Pero creo que si hay algo mas seguro que la muerte es la incertidumbre, la incertidumbre de si no se enamorará de alguien más, de si todavía me dirá que ningunos labios se sienten como los míos, la incertidumbre.

Todavía sueño con el día en el que llamemos a nuestra hija Helena (o Agatha). Con agarrarle la mano siendo viejos, con verla triunfando en su vida y pasando necesidad solo para que a ella no le falte nada. Con comprarle un vestido caro para que se lo ponga el día que cumplamos un aniversario, arrodillarme y colocarle un anillo de oro.

Todavía pienso que su corazón me extraña, solo que tiene miedo en ser herido de nuevo; y no la culpo. Ojalá su corazón sea solo fiel a mi como el mío lo es a ella. Ojalá la pudiese ver, ojalá pudiese haberle comunicado todo.

Aunque mi mamá me diga que ya no me amas, y todo me diga que eres feliz sin mi; yo seguiré velándote. Seguiré queriendo vivirte toda mi vida y mas nunca darte una razón para separarnos.

Siempre querré verla crecer, y sé que es posible conmigo. El primer amor es el de verdad, los demás son solo para olvidar.

Solo me queda decirles, si sienten que una persona es el amor de su vida, lo es. Así que amen.

 

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